Las personas con síndrome de Down estadísticamente conforman a nivel mundial tanto como el 25% de los diagnósticos de discapacidad intelectual.

En los últimos 30 años a través de la concientización de los padres, la revolución educativa silenciosa, las pautas de salud y el cambio de los paradigmas de la sociedad en general, han logrado que las personas con síndrome de Down tengan una mayor y mejor calidad de vida.

La prevención y atención médica, en conjunto con el apoyo familiar, la atención temprana y en un futuro no muy lejano, la integración escolar y laboral, llevarán a la persona con síndrome de Down a un tal grado de desarrollo, que
alcanzará su mayor potencial y capacidad productiva y de autonomía dentro de la comunidad, como cualquier otro miembro de la misma, en la expresión de su dignidad, que hasta hace muy poco le era negada.

 
  Volver a Inicio  
  D.R. 2008 Fundación Síndrome de Down de Nuevo León A.C.